El juego es constitutivo del ser humano. Desde sus primeros momentos de vida, el bebé comienza a conocer el mundo a partir de la exploración y manipulación del cuerpo de su madre y del suyo propio.
A medida que va creciendo, y su coordinación motríz y visual se lo permite, su interés se desplaza hacia los objetos del mundo circundante.
Podemos pensar que el niño juega por el simple hecho de obtener placer, pero esto es sólo una de las razones. El niño juega para descargar su ansiedad, ya que plasma en él parte de su mundo interno, elaborando sus conflictos y angustias.
También opera como medio para canalizar la agresividad que posee todo niño, la cual a veces se encuentra encubierta.
El juego posibilita la integración de la personalidad, ya que mediante la actividad lúdica logra integrar su psiquismo con sus movimientos corporales.
Y por último, es importante destacar que a partir del juego es que el niño logra establecer relaciones interpersonales con sus pares, construyendo así contactos afectivos, elementales para su existencia.
El juego está impregnado de fantasías sexuales, las cuales buscan la satisfacción y liberación de tensión mental, muchas veces los papás rechazan que sus hijos varones jueguen con muñecas, alimentarlas, etc., pero esto puede ser un simple ejercicio de una futura paternidad, una posible elaboración de su fantasía.
El juego es inherente al niño, por lo cual es importante que los padres y cuidadores estén atentos, ya que la inhibición o ausencia de juego, da cuenta de alguna conflictiva, que el niño, por su inmadurez, se encuentra imposibilitado de poner en palabras y lo manifiesta de este modo.
Las tecnologías actuales han suplantado los juegos de ayer, los que posibilitaban desarrollar la capacidad creativa de los niños. Por ejemplo, los deportes, fomentando el trabajo en equipo, la competencia con el rival, el conocimiento de reglas establecidas.
También el juego de las escondidas, favoreciendo la capacidad de espera para lograr el éxito. La mancha, permitiendo el desplazamiento en el espacio y la búsqueda de nuevos lugares para no fracasar en el juego, estableciendo relaciones interpersonales inmediatas.
En la actualidad, los niños, mayoritariamente los que viven en la capital, pasan su tiempo mirando TV, jugando en la computadora o al playstation. Debido a la inseguridad que existe en las calles, los padres prefieren que sus hijos jueguen virtualmente, evitando que estén en las veredas.
Esto, como todo cambio tiene sus ventajas y sus desventajas para los actores implicados…
Hoy la TV e Internet posibilitan recibir información mundial instantáneamente, lo que generaliza al mundo.
El niño se ve bombardeado directa e indirectamente por los medios masivos de comunicación, mostrándoles así cuales deben ser sus juguetes, héroes y cual debe ser su alimentación para lograr ser más “fuertes” y “felices”. Estas imágenes tienen un fuerte impacto e influencia en los niños, fomentando así sus ansias de “tener”.
Los adultos, debemos ser concientes de que hoy la TV e Internet están educando a nuestros niños, ya que llegan primero a ellos que la educación escolar, creando una visión particular de la realidad.
Estas tecnologías son un integrante más de la familia, lo que muchas veces lleva a sustituir la comunicación entre padres e hijos. Sería pertinente revisar esta situación, ya que una comunicación familiar fluida y sin obstáculos, es uno de los pilares fundamentales para una vida adulta sana.
En suma: el juego enriquece al niño permitiendo la articulación de sus fantasías con su realidad, oficiando como integrador de su personalidad.
Es importante fomentar el juego del niño, su capacidad creadora y con éste el encuentro con sus pares, disminuyendo el uso de la TV y las computadoras tanto como sea posible. El niño no necesita de muchos juguetes en escena para entretenerse, sino de un ambiente que le brinde confianza, del cual se sienta dueño.
Es importante que si algún adulto de su entorno percibe una inhibición en la actividad lúdica, de cuenta de la situación, ya que puede estar manifestando un síntoma, y si este es el caso, sería pertinente que consulte con un profesional. |